lunes, noviembre 30, 2009

"Buscando a Eric", de Ken Loach. Capra en Old Trafford.

Un poco como homenaje a aquello que dijera Eric Cantona en una rueda de prensa sobre las gaviotas que siguen al barco, comenzaré mi reseña con un chiste que leí el otro día en Twitter: "-¿Qué hace un gallego en un estadio vacío a medianoche? -Está viendo el juego de las estrellas".

Bueno, pretendía ser un chiste, pero al final a su autor le salió una figura poética increíble. A mí un estadio vacío a medianoche me recuerda inmediatamente a una secuencia mítica de "En bandeja de plata" de Billy Wilder. Y en un Old Trafford vacío, tumbado en la hierba y contemplando las estrellas del firmamento porque no tiene dinero para pagar una entrada para ver a las estrellas que nos venden los medios me imagino también al protagonista de "Buscando a Eric".

En principio, choca la reivindicación del fútbol que hace un director de militarismo tan claro en favor de la lucha de clases como es Loach. El héroe de la película Eric Cantona, es pintado como un ídolo casi sobrehumano (aunque de forma bastante jocosa, él es el primero en reírse de sí mismo en un papel a medias entre la genuflexión y la caricatura) y prácticamente como un salvador de la clase obrera cuanto todos sabemos en realidad que, en una hipotética lucha de clases, el futbolista de élite sería uno de los principales enemigos a exterminar. Aquí, sin embargo, se evita la referencia a la condición de multimillonario de Cantona y sus sucesores actuales en el Manchester United y se celebra el espectáculo deportivo como opio del pueblo y elemento de cohesión grupal en sentido positivo.

Me hacía mucha más gracia
aquella escena de "Kes" donde los chavales se ponían a jugar haciendo que eran el United que esta especie de hagiografía de, vale, un personaje singular pero, finalmente, un héroe-icono con toda la presunta alienación que eso puede provocar sobre "la gente común". Vale que es sintomático que fuese el propio Cantona quien contactó con Loach para darle la idea de la peli (ya es hartamente elocuente que le llamase a él y no a, yo qué sé, Spielberg), que él fue siempre un futbolista contracorriente y que su función en la peli es más que curiosa.

Volviendo a jugar con lo de "el opio del pueblo", Eric Cantona es algo así como un recurso de autoayuda para que el Eric protagonista, un cartero aproximadamente cincuentón lleno de marrones en su vida y con la autoestima por los suelos, se encuentre a sí mismo. Entonces, cada vez que se fuma un canuto, Cantona se le aparece como Humphrey Bogart a Woody Allen en "Sueños de un seductor" (o como un amigo imaginario, tal cual Hobbes lo es para Calvin) y le da consejos filosófico-vitales bastante curiosos.

Quitando esta licencia con la que, por primera vez en su larga trayectoria, Loach suspende el realismo, al final nos encontramos con una comedia moral de buenas intenciones que no aporta nada con respecto a la historia que el británico nos lleva contando una y otra vez (aderezada con una sub-trama de amor que, bueno). Es estimable, una vez más, lo sensible que es Paul Laverty a la hora de detectar la problemática de clase y los símbolos del descontento de hoy en día (marcado aquí por cierta idea del conflicto generacional) y labra una secuencia mítica con una venganza con caretas y bates de beisbol que parece un reverso paródico del vídeo de "Come To Daddy" de Aphex Twin. No obstante, al final nos encontramos con una peli bondadosa y una moraleja clara y meridiana: solo no puedes, con amigos sí.

Canción del día:
"That's When I Reach For My Revolver" (Mission Of Burma)

Frase del día: "Quiero ser entendido en Cannes, pero también por mis padres" (Fatih Akin)

sábado, noviembre 28, 2009

Otra entrevista a The Wave Pictures

Igual que hay grupos a los que tienes la oportunidad de ver dos veces en un año (o más), con algunos incluso te ofrecen entrevistarlos también dos veces en apenas seis meses y para el mismo medio. Después de la de abril, esta vez me encontré con la banda al completo en los camerinos de Expocoruña, donde tocaron a finales de septiembre en el Daisy Market. Ayer se publicó en La Luna de Metrópoli. Aquí, un extracto de algunas de las cosas que me contó David Tatterstall.

-Definitivamente, va más gente a vernos en España que en nuestro país. No sabemos por qué es así, ha sucedido de forma muy natural. La primera vez vinimos con Darren Hayman, que nos llevó de gira con él. Luego volvimos, hicimos un tour por nosotros mismos, salió nuestro disco anterior con muy buenas críticas. Parece mucho más difícil para la gente en Inglaterra que sea capaz de pensar por sí misma de ese modo, que les gustemos sin mucho hype ni nada de eso.


-Siempre es difícil saber qué cosas van a acabar siendo útiles para tu música y cuáles no, o decir cuáles de esas cosas las descubres para ti mismo y cuáles para lo que estás haciendo. Realmente me encanta la música española de guitarra, especialmente Manitas de Plata, de Andalucía, el disco de Veneno.. pero no voy a hacer algo tipo Paul Simon, de llevarnos a músicos flamencos a tocar en nuestro próximo álbum. Seguiremos haciéndolos como los estamos haciendo. Al final todo está influido por el rock and roll norteamericano e inglés, es la tradición en que nos movemos.

-Bruce Springsteen no es uno de mis artistas favoritos, aunque lo fue cuando era joven. La intención del proyecto “Bruce Springsteen Tribute” era ver si algún sello estaba preparado para hacerlo. Realmente nos gusta trabajar, grabar, tocar… en un mundo ideal podríamos hacer un disco cada mes, pero el problema es que no hay demanda del mercado. Lo de Bruce Springsteen fue simplemente una oportunidad para tocar y grabar algunas canciones que nos gustaban, fue divertido. A John Jarvis, del sello Where Its At Is Where You Are le gustó la idea de distribuir 300 copias de lo que fuera en un 7” compartido con Darren Hayman y regalar un álbum dentro. Bruce Springsteen no es un favorito absoluto, pero me gusta mucho.

-Cuando Franic y yo empezamos a tocar hacíamos muchas canciones de Jonathan Richman, pero también de Dire Straits que aprendimos en un libro de acordes de sus grandes éxitos. También los Rolling Stones. Los discos de Jonathan Richman me encorajinaron a escribir mis propias canciones y cantar.

-Me encanta tocar con Darren Hayman, ha compuesto grandes canciones, es amigo, y es un placer y un privilegio tocar con él. Lo mismo sucede con Stanley Brinks, pero no hay mucha gente así.

-Creo que empieza a hacerse necesario que hagamos un disco más similar a nuestro show en vivo. Ahora me doy cuenta de que hay una discrepancia entre ambas cosas y que los directos son más fieles a nosotros mismos que las grabaciones. (Reflexionan entre ellos) Supongo que los solos largos de guitarra y los momentos más ruidosos son más para el directo, y cuando lo grabas es normal que lo acortes.
-(Jonny Helm) Franic y David se pasan mucho tiempo pensando en la producción, pero cuando tocamos juntos ante un público excitado eso es muy divertido y te lleva a seguir tocando así, es algo muy natural. Cuando grabas no hay nadie mirándote, es una forma diferente de hacer música.

-¿Qué Jesús Llorente dice que si fuésemos bordes y nos drogásemos seríamos súper estrellas? Creo que hay un elemento de verdad en lo que dice. Hay muchos artistas que se comportan siempre en el escenario con una pose extremadamente seria y vistiendo ropa ridícula, muy pomposos, actúan literalmente delante de la gente. Nosotros no sabemos hacerlo, hemos ido a la universidad, somos un poco más listos, somos majos y agradables, que me parece algo tan importante tanto si estás en una banda como para tu vida en general. Creo que a veces el público no se toma la música tan en serio como si actuásemos como una banda de rock and roll, es el precio de no chutarnos heroína o actuar en el escenario como Iggy Pop, pero es que a mí eso no me sale: solo soy un ser humano normal (risas de los otros). A veces cuando estamos en el backstage de un festival y vemos a la gente caminando por ahí como cacatúas, con pelos ridículos y ropa con la que no podrían ir a ningún sitio que no fuera estar en una banda, nadie les daría trabajo a esta gente.

-Escribo mucho y mantengo muchas canciones pereparadas para tener un amplio repertorio de directo, es algo muy importante para mí.

-Las cosas que me inspiran, que me llevan a escribir canciones son las canciones de otra gente, además de películas, libros, más que algo que tome directamente de la vida real. Suele ser otro arte el que me incita a escribir cosas. ¿La última vez que me ha sucedido? He estado viendo varias películas de John Cassavettes, como “Shadows”. No me ha inspirado de una forma directa ni obvia, pero viéndole hablar en los extras del dvd, por ejemplo, me incitó a escribir, tampoco es que quisiera hacer algo parecido a eso, pero sí hacer algo, funciona así. Nada que ver con las historias de sus películas ni su vida. Pero en las canciones no encontrarías nada por lo que las pudieses relacionar de ningún modo con ello. Igual que hoy, íbamos escuchando a The Mountain Goats en el coche y también me ha dado ganas de componer algo: simplemente las cosas buenas te incitan a querer hacer otras cosas buenas, aunque eso no se relacione estilísticamente, igual que escuchar a Dire Straits nos incitó a tocar juntos. Cada vez que escucho una buena canción me da ganas de componer.

-Cuando nadie nos escuchaba simplemente queríamos seguir haciéndolo porque sí, porque nos gustaba y nos divertía. Es muy fácil crear cosas cuando nadie te presta atención, e incluso es probable que ese sea tu mejor material, porque lo haces por la mejor razón. Otra más sincera: antes también hacíamos otras cosas al mismo tiempo, estábamos en la universidad y hasta que terminamos no pudimos dedicarnos a la música a tiempo completo. No hemos sido unos artistas luchadores en ese sentido, sino que éramos chavales universitarios con una banda, como cientos. Ahora vivimos de la música desde hace seis meses, aunque Johnny todavía trabaja.

-Yo haré un álbum en solitario para vender en los conciertos, Franic y yo también tenemos un proyecto en solitario, nueve canciones con un violinista, mandolina y guitarra acústica, un álbum muy triste. También habrá un álbum de Wave Pictures el año que viene, diez nuevas canciones que estamos tocando en directo en estos conciertos más que las de “If You Leave It Alone”, saldrá solo en vinilo y descarga, esperamos que en marzo.

Lo mejor de la década, según Heineken.es

Especial completo, aquí

Canción del día:
"My Girls" (Animal Collective)

Frase del día: "¿Puede el cine cambiar el mundo? Espero que no, porque la mayor parte del que se hace es de derechas" (Ken Loach)

jueves, noviembre 19, 2009

Last Dance

"Ha sido un placer… ¡hasta siempre!

Tal y como anunció ayer FIB Heineken en comunicado de prensa, nos desvinculamos definitivamente de él. Motivo por el cual os hacemos llegar esta carta a modo de despedida.

Han sido 15 años dedicados a poner en marcha y desarrollar un proyecto que comenzó como un sueño y que poco a poco se ha ido convirtiendo en uno de los festivales de referencia dentro y fuera de nuestras fronteras, superando todas nuestras expectativas. Experiencias de todo tipo, positivas y adversas, han jalonado un camino no siempre fácil de seguir pero estimulante y lleno de nuevos retos, en el que hemos contado con la compañía adecuada: un equipo humano al que agradecemos todos sus esfuerzos en pos de los objetivos que nos hemos ido marcando.

No obstante, ha llegado el momento de comenzar una nueva etapa en la que, a buen seguro, nos involucraremos en nuevos proyectos que estarán relacionados, de una u otra forma, con la gestión cultural.

Desde aquí, queremos agradecer el apoyo prestado a todos los que nos han ayudado a hacer realidad el Festival Internacional de Benicàssim, y especialmente al Ayuntamiento de la ciudad, a la Diputación de Castellón y a la Generalitat Valenciana; a los distintos patrocinadores que han confiado en nosotros todos estos años, especialmente a Heineken; a los proveedores como Sold Out, a los medios de comunicación; y muy especialmente a los asistentes, a los grupos y a Luis Calvo y Joako Ezpeleta. Le deseamos al Festival la mejor de las suertes para las ediciones venideras”

José Luis y Miguel Morán

Canción del día:
"Come Saturday" (The Pains Of Being Pure At Heart)

Frase del día: "Una de las cosas más feas de morirse es que Oliver Stone puede hacer una película sobre tu vida" (Fran Gayo)

sábado, noviembre 14, 2009

"Celda 211", de Daniel Monzón. In the mood for hate.

Peliculón, sin apenas paliativos (o si los hay, los perdono). Basándose en la novela de Francisco Pérez Gandul, Daniel Monzón y el co-guionista Jorge Guerricaechevarría han construido una tragedia carcelaria capaz de mantener en vilo al espectador y, al tiempo, incitarle a pensar. A partir de la situación de un funcionario de prisiones novato que se ve encenrrado sin querer junto a los reclusos más peligrosos en el momento en que estalla un motín, la historia se va desarrollando a ritmo de thriller sin que ésta deje de ser una mera excusa para contar otras cosas.

La más evidente es la crítica al sistema penitenciario, plasmada sin el esteticismo de las pelis carcelarias de Hollywood: la violencia que se describe es realista y visceral, una violencia real como respuesta lógica a la violencia estructural del sistema. También, el drama personal del protagonista (ayudado por una manipulación emocional extrema reflejada en el personaje de su esposa embarazada y en diversos flashbacks de su vida anterior), su historia de amistad con el recluso Malamadre (yo también opino que es la mejor interpretación del gran Luis Tosar) y, sobre todo, la transformación psicológica con la que se nos va llevando al espectador paralelamente a la de Calzones, el funcionario infiltrado a su pesar, que irá descubriendo cómo la visión de las cosas varía según la situación en que te encuentres y, bueno, otro tipo de aspectos que prefiero no desvelar.

Brillan en "Celda 211" todas las interpretaciones (además del soberbio Tosar y un contenido Antonio Resines, el convincente desconocido Alberto Ammann y secundarios de lujo como Luis Zahera, Vicente Romero o Carlos Bardem). Brilla también el trepidante ritmo narrativo, que no deja respiro. Y un comentario social que, como bien dice el director, no se define por los gestos o por los discursos sino por la propia acción de los acontecimientos. La visión de la clase política (con la hábil introducción de tres presos etarras por enmedio) es tanto o más demoledora que la de su retrato de las estructuras de poder en el mundo penal.

La peli te engancha de tal manera que incluso te lleva a perdonar algunas licencias históricas o de guión un tanto cantosas. Por ejemplo, si se ambienta en la España de Felipe González, entonces no había teléfonos móviles; y si lo es en la España actual, no estaría mal meter a algún recluso del Este de Europa. La otra, el excesivo esquematismo del personaje de Resines, cuya hijoputez es tan exageradamente grotesca que le lleva a hacer cosas tan poco creíbles como quitarse el traje y la corbata y vestirse de antidisturbios para salir a dar hostias.

Al final, ignoro si era su cometido, pero te acabas cagando tanto en todo, tanto te subleva la película, que sales a la calle con ganas de quemar contenedores.

Canción del día:
"Death Bells" (Soulsavers)

Frase del día: "Nadie podría vivir con quien dijera siempre la verdad" (Mark Twain)

jueves, noviembre 12, 2009

"El secreto de sus ojos", de Juan José Campanella. Cadenas perpetuas.

En toda su filmografía argentina -incluso en obras menores como "Luna de Avellaneda"-Juan José Campanella se ha confirmado como uno de los más hábiles manipuladores de la emoción dentro del lenguaje cinematográfico. Sin que eso se deba leer como algo peyorativo; se puede manipular bien o mal, con gusto o sin él, moral o inmoralmente, y el autor de "El hijo de la novia" suele normalmente salir bien parado. Guiones que enganchan, buenos diálogos, personajes bien perfilados y Ricardo Darín como actor fetiche permanentemente solvente son los recursos que hacen tener siempre ganas de ver una peli de Campanella, garantías de que no has perdido el tiempo ni el dinero.

Pero, de todas ellas, (y eso que "El hijo de la novia" también me gustó bastante) es "El secreto de sus ojos" la que muestra mayores cotas de excelencia, la perfección de su estilo. En su narración de una obsesión que contiene otras obsesiones, contada en flashbacks y que abarca 25 años, parte de una estructura de historia de intriga aderezándola continuamente con romanticismo, humor e incluso una muy tangencial y sutil crónica política sin que nada de ello quede forzado.

Cierto es que hay algunos detalles a nivel de guión poco creíbles (ignoro si en la novela original existían también) y también algún tópico almibarado en la historia de amor (¿realmente era necesaria otra escena de chica-corriendo-detrás-de-un-tren-y-manos-que-se-tocan-tras-el-cristal?), pero todo eso se perdona al convivir tan de cerca con la extrema dureza de la historia principal: la búsqueda del violador y asesino de una joven y la relación que se entabla con un hombre destrozado, el novio de ella; todo ello en el entorno de la dictadura argentina.

Visualmente, me ha sorprendido mucho una secuencia, la que se desarrolla en el estadio de fútbol, cuyo ritmo y audacia visual se contrapone completamente al tono general de la película, filmada de modo absolutamente clásico. Y a sabiendas de que el mayor festín para los espectadores va a ser el constante intercambio de miradas, silencios y palabras que no parecen importantes pero lo son muchísimo entre Darín y Soledad Villaamil, que redefinen con una extraña naturalidad los tópicos de parejas de detectives a su pesar en una constante tensión romántica no resuelta. Nos hipnotizan y, una vez más, nos llevan a su redil por la vía de la emoción.

Gran película.

Canción del día:
"All For The Best" (Thom Yorke)

Frase del día: "La fama es el castigo que Dios manda a los artistas" (Alejandro Sanz)

martes, noviembre 10, 2009

"El Imaginario del Doctor Parnassus", de Terry Gilliam. Recuperando la genialidad.

Aunque se esté recibiendo con cierto escepticismo, la nueva película de Terry Gilliam recupera los mejores elementos del más inspirado ex Monty Python y juega con ellos para deslumbrar con un crisol de referentes que, sin ser ninguno del todo novedoso, sí te vuelven a ilusionar de nuevo.

Y el ilusionismo es, precisamente, el arte que el cineasta vuelve a practicar con la máxima pericia desde el momento en que nos muestra un carromato de atracción de feria como de hace dos siglos a la puerta de un pub londinense lleno de borrachos para invitarnos a pasar al otro lado del espejo. La reconocible exuberancia visual de Gilliam alcanza aquí nuevas cotas (los efectos digitales y los colores están tan sobrecargados que, por momentos, parece que los personajes se cuelan en una peli de animación), con incluso influencias dalinianas en muchos momentos. Mientras, en el lado "real" del espejo nos muestra los contrastes entre un Londres lleno de riqueza y modernidad y otro más lumpen.

Pese a cierta tendencia moralista (que, en realidad, lo que hace es afinar los enlaces con las tramas de las fábulas clásicas), no falta en "Doctor Parnassus" el humor negro y el punto retorcido de las mejores obras de Gilliam, que nos va conduciendo gradualmente hacia una confusa parábola sobre Tony Blair (!!?). La crítica social no se queda sólo ahí, ya que hay también un ácido comentario sobre los vínculos entre el pijerío británico y el buenrrollismo benéfico de foto de portada (siempre con niños incluidos, claro), las mafias rusas y la violencia/ control policial; todo ello siempre en un entorno esperpéntico, reutilizando el surrealismo como arma de subversión y de incitación al pensamiento.

Otro de los grandes logros del film es su hábil reescritura del guión debido al fallecimiento de Heath Ledger. El hecho de reconvertirlo en un personaje polimórfico que, sucesivamente, se convierte en Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law aumenta la sensación de absurdo, aunque la interpretación de Ledger (gran pérdida, porque iba camino de convertirse en un actor superlativo) es bastante superior a los cameos del trío de sustitutos. No obstante, hay otro trío que es el que ayuda a engrandecer la peli: Christopher Plummer, encarnando a Parnassus en una de las mejores interpretaciones de su larga carrera; Tom Waits, tan propio en su papel de Diablo que parece que sea el Diablo interpretando a Tom Waits; y el descubrimiento de Lily Cole como nueva musa del fantástico (será la Alicia del "Phantasmagoria" de Marilyn Manson), con esa belleza absolutamente paranormal.

En fin, una gozada completa y la mejor película de Terry Gilliam desde "El rey pescador". O sea, su feliz recuperación tras casi veinte años dando tumbos.

Canción del día:
"Crystalised" (The XX)

Frase del día: "Tus piernas deberían estar colgadas en el Museo del Jamón" (Pablo Motos a Shakira)

domingo, noviembre 08, 2009

El Patachim, según Xabier R. Blanco

Artículo en Xornal de Galicia

Canción del día:
"El amante de fuego" (Mecano)

Frase del día: "En España es difícil ser mujer" (Victoria Beckham)