domingo, noviembre 08, 2009

El Patachim, según Xabier R. Blanco

Artículo en Xornal de Galicia

Canción del día:
"El amante de fuego" (Mecano)

Frase del día: "En España es difícil ser mujer" (Victoria Beckham)

viernes, noviembre 06, 2009

Entrevista a Andy Fletcher (Depeche Mode)

Cuatro años después de la mítica (al menos para mí) entrevista que le hiciese a Dave Gahan, he vuelto a tener otra con un miembro de Depeche Mode. Como prueba de que, paralelamente a la evolución de la crisis musical, los privilegios han bajado, ésta vez fue a su miembro menos relevante y no media hora en persona en un hotel parisino como en aquel caso, sino 15 minutos por teléfono. Hoy sale publicada íntegra en La Luna de Metrópoli. Recomendable también el "flashback" conciertil que ha escrito el compañero Lenin.

Canción del día:
"Programa en espiral" (Aviador Dro)

Frase del día: "Yo no soy un hombre, soy Eric Cantona" (Eric Cantona)

martes, noviembre 03, 2009

Entrevista a Joe Crepúsculo

Este viernes se publicó en Metrópoli la entrevista que le hice a Joe Crepúsculo a finales de septiembre, cuando estuvo en Coruña, tocando en el festival Daisy Market. El concierto fue bastante olvidable, pero guardo un buen recuerdo de esa agradable tarde junto a los ventanales del Playa en compañía de Crepus, Sergio de Thelemáticos (el co-productor del disco y su acompañante en directo) y el factótum del sello Discoteca Océano y compañero en el periodismo, Félix Ruiz. Esto fue parte de lo que deparó:

¿Por qué se titula "Chill out" el nuevo disco?
Es un título que hace referencia a su estilo, es un disco oscuro que va como por debajo de los otros en cuestión de contenidos. Quería darle un sentido como de enfriamiento, como de esas perversiones que hacen con el chill out, que es como hacer análisis de cadáveres como el que hacen con el Hotel California, como de una forma muy esperpéntica. Muy acertada o no, mi idea era darle esa intención.

¿Como de desfigurar las canciones?
Las canciones siguen siendo similares, lo que quería era deformar la forma. Supercrepus era más de cara al sol, y éste tiene más cristales y espejos.

En tu myspace te defines como trovador tecno, pero este disco es más orgánico, más complejo instrumentalmente, ¿no?
Es una evolución, querer hacer cosas diferentes e ir cambiando. La proporción de temas tecno sigue siendo parecida, hay como tres canciones de cada diez. Me apetecía grabarlo con baterías, hacer un cambio, que sonara mejor todo.

¿Cómo vais a llevarlo al directo?
Ahora Sergio y yo tenemos que ponernos las pilas, reformaremos todo el repertorio y tendremos que darnos de cabeza, porque queremos mantener el mismo formato y ver qué nos apetece tocar del nuevo y cómo.

Me sorprenden esas guitarras aflamencadas o con punto de rock urbano o que recuerdan a, no sé, Joaquín Sabina, sin complejos. Es algo que en la escena indie va a levantar sarpullidos.
Es que lo del indie, es que yo no soy indie, no tengo nada que ver, ni lo escuchaba en su momento ni ahora, así que lo que diga la gente del indie me da igual. A mí me gustan Dire Straits, Pink Floyd con David Gilmour, aunque a Sergio le dé por el culo.
(Sergio) A mí no me gusta, de hecho ese tipo de guitarras es lo que más odio del mundo, pero ahí están… están ahí, y no sé si son dolorosas para el corazón de alguien… están ahí para bien y para mal, no sé.
(Crepus) Si les duele a los indies mejor cuanto más les duela, a ver si así dejan de escuchar lo que oyen.
(Sergio)Me mola lo del rollo Sabina, esa comparación ya me parece extrema (risas)

Pero la voz sigue teniendo como ese punto amateur, descuidado, ¿no?, me recuerda a cuando pusieron a cantar al propio Sabina en plan como era él en "19 días y 500 noches"
Ah, ¿sí?, pues yo pensaba que sonaba mejor y que está mejor cantado. Creo que ahí estás equivocado. De hecho, suena mejor porque está grabado con micros mejores. Y cantado… igual está un poco más susurrado, pero al final yo creo que afino un poco mejor que los anteriores. No voy a cantar nunca como Frank Sinatra, pero dentro de mí hay cosas, no espero cantar como un ángel.

Entonces no hay un descuido premeditado.
En este disco no lo ha habido. En los otros igual por cómo sucedió, era producción mía, pero ahora queríamos sonar bien y creo que lo hemos conseguido. Otra cosa es la voz, pero es que si no canto bien..., es mi forma de cantar e intento utilizarla como una herramienta lo mejor que puedo.

¿Eres más directo ahora en lo que quieres comunicar?
Yo creo que no he cambiado demasiado. No ha pasado tanto tiempo desde el primer disco. Hay algunas canciones trascendentales, otras menos, me sigue costando hacer letras, así que más o menos estoy igual.

En tus canciones percibo una filosofía de la vida muy vitalista e inocente
Vitalista sí pero, ¿por qué inocente? Es más bien práctico, útil.

¿Te gusta que tu música tenga un alcance popular y que las canciones lleguen directas a la gente?
Sí, muchos estribillos los he hecho pensando en que los cante mucha gente en un bar como "Diridi daradá" o "Momentos bestias", que me parece también un poco desagradable ver a mucha gente cantarlas en un sitio, y por eso me gustaba, verle ese punto. Simples algunas sí, otras no tanto. "Suena brillante" no es simple porque no sé ni yo lo que quiero decir. Normalmente me gusta tenerlo claro, incluso cuando pongo espejos, diversas perspectivas, me gusta que esté todo cerrado o a punto de cerrarse, como hacía Píndaro, el poeta griego, que partía de lo concreto, luego hacía como una especie así y eso siempre funciona, que le des vueltas y acabes en otra cosa. No sé si lo he conseguido o no, pero es lo que me mola.

A "Diriri Darara" o "Ritmó mágico" les veo un aire de verbena rave, de garito playero, en plan "Ritmo de la noche"
Sí, ilusión me hace. En una verbena bailando, si atravesamos esa barrera estaríamos en un buen punto.

Otras tienen un rollo más de canción romántica intemporal, de karaoke
Ya, es que me gustan mucho los karaokes. Cuando empezamos las giras quería ir a los karaokes de todas las ciudades. Me gustaba ver qué canciones les gustaban a la gente y cuáles cantaban. Éste es un disco hecho para un karaoke, tiene esa base, es lo que más me apetecía hacer, como Julio Iglesias (Sergio habla entonces de Eros Ramazzotti y discute con Joe, dice que no se fijó en lo que dice "Si bastasen un par de canciones" hasta que lo vio en un karaoke y que la letra presupone que esa canción contiene dos buenas canciones y entonces ambos se descojonan de lo pretencioso de la idea)

Con el "Supercrepus" hablabas de que, frente a objetivización del primer disco, buscabas una temática sentimental no necesariamente autobiográfica para acercarte más al oyente. ¿Sigues con esa idea?
Ésta es la cara oscura del "Supercrepus, la del espejo convexo", la misma visión subjetiva pero puesta a la sombra, una visión oscura y esperpéntica con formas raras. “Si no te beso”, por ejemplo, habla de un amor así como un inocentón pero en realidad habla del primer amor, del tipo que está completamente zumbado y que sabe que si no ve a la chica se va a volver loco. Eso es esperpéntico, por ese desagradable de que te falta la persona y te quieres morir porque te falta todo. Luego “Noche eterna” y “Cárcel de amor” son cosas desagradables todas. Y “Ritmo mágico” también, es una despedida, porque habla muy bien del ritmo pero también de cuando no venga. La única que no es oscurilla es “Todo lo bello es gratis”, que es una punta de lanza de la tienda de campaña del chill out, porque si no se cae todo.

Después de dos discos en un año, en éste has tardado más. ¿Costaba más que salieran las ideas?
En verdad he ido lento porque me ha costado más. "Supercrepus" se hizo en un periodo de tiempo muy corto porque todas las canciones que me salían eran buenas y no quise quitar ninguna. En este sin embargo me ha costado mucho, he recortado, no lo veía tan claro, había cosas que tuve que preguntar a un consejo de sabios que me ayudó un poco. Cada vez lo vas pensando más, o no lo sé. Cuando tenía mi trabajo llegaba a casa y me ponía a hacer, ahora me cuesta más.

¿Hay conflictos con Tarántula?
Van yendo guay las cosas, cada uno va a su manera y no hay problema. ¿Te ha molado el disco?

Sí, sí. Volviendo al tuyo, ¿hay muchas referencias ocultas como aquellas de Dire Straits o San Agustín de los anteriores?
Hay algunas pero no te las voy a decir porque no quiero que me ataquen. Bueno, te lo voy a decir pero no lo pongas: -XXXXXX- está en casi todas, es secreto, que luego vienen los de las pinzas y me las ponen en el culo

¿Quién es el coro de feligreses que canta en "Momentos bestias"?
Es así, un coro que cantaban cosas en plan “señores, la verdad” y luego se volvía rumba, algo muy bestia.
(Sergio) Justo grababa el coro allí, pero no lo digas tampoco por si lo leen.
(Crepus) Estábamos mezclando pensando en un coro góspel y nos dijeron que el domingo no podía ser porque venía un coro. Yo creía que no querían decir "momentos bestias" pero se rieron, les hizo gracia. Es como si vas a la playa y te pillas a quince personas para hacer un coro. Oye, ¿y a ti qué te parece el disco? ¿Tú eres indie de la vieja escuela?

Hombre, no sé si definirme así, pero...
Hostia, perdona lo que te dije antes, ¿son dolorosas las guitarras?

Qué va, si a mí me gusta que me rompan los esquemas
La de "Didriri Darara" mola porque metes una guitarra rock haciendo el riff en medio de un tema tecno y suena muy californiano, como de heavy metal, como zz top en los 80.Esos discos son buenos, ¿eh?, el "After Burner"...

¿Cuáles son tus grupos favoritos?
A mí me mola mucho Kiko Veneno, Bob Dylan, Fleetwood Mac, Supertramp, Dire Straits… lo que no entiendo es que cuando lo decía parecía que me estaba burlando de la gente, pero a mí me molan, tienen temazos superbuenos. No entiendo ese desprecio que ha tenido según qué sectores, parece que estaba prohibido que te molara eso, sólo te podía molar Joy Division y Sonic Youth.

Tengo la teoría de que perteneces a una nueva escena barcelonesa sin complejos ni preocupación por el qué dirán, libre en cuanto a la estética, los referentes, que se autoedita…, todo eso frente a una generación de los 90 que, en efecto, parecía que no podía salirse de esos cánones de Sonic Youth y tal, y de la que David Beef se ha enganchado a vosotros...
Yo no veo ruptura porque nunca he estado en eso ni me ha gustado. Lo de Tarántula la verdad es que Dani y Eneko tuvieron una forma de ver las cosas que se anticipaba a todo lo que vendría después. No sé si eso se dice mucho, pero fueron de los primeros en hacer eso. David parece que siempre está ahí, como si fuera el espíritu de la música, además de gran colega. Hostia, David es super guapo, a mí me mola mucho.
A ver si va bien la cosa, hacemos un nuevo orden y retiramos a muchos y les damos una patada en el culo

¿Qué importancia le das al número 1 de Rockdelux en tu carrera?
Eso ha sido esencial. Yo no estaría donde estoy ni habría tocado donde toqué ni estaría viviendo de la música si no fuera por eso. A partir de ahí me pudo conocer mucha gente. Si en lugar de eso hubiese sido número 50 todos sería muy diferente ahora. Yo siempre he visto muy raro lo de lo mejor del año, eso de hacer una jerarquía es una degeneración del espíritu de ganadores, y me da un poco de miedo que la música dependa tanto de eso. Si yo ahora estoy viviendo de esto, estoy muy agradecido, pero me da un poco de cosita tener que depender de que venga un pavo y te ponga en el 83 o en el 15. También supongo que influye que Supercrepus entró en el momento adecuado, RDL llevaba tiempo dándoles el número 1 a gente clásica, e igual de sacar el disco unos meses antes o después seguro que no habría salido. Eso es lo que da miedo de la música como forma de vida. “Esto es el número 15”, es cartesianismo puro”.

Pues para terminar ese clásico, ¿proyectos más inmediatos?
No sé, yo no quiero parar de hacer cosas, y no me voy a contentar con ir tirando, quiero ir a más siempre, cambiar, evolucionar y a ver si le damos forma a este asunto. A ver.

Canción del día:
"Last Dance" (The Raveonettes)

Frases del día: "No hago telebasura, sino neorrealismo televisivo"/ "Desde que me dieron el Ondas no paro de llorar" (Jorge Javier Vázquez)

viernes, octubre 23, 2009

Hoy toca Paula Frazer en Madrid

Y es una artista muy recomendable. Será esta noche a las 21.30, en La Casa de los Jacintos, y creo que cuesta 6 euros.

Disco del mes: "La superbe", de Benjamin Biolay

Y... ¿disco del año?

Canción del día:
"La superbe" (Benjamin Biolay)

Frase del día: "Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire" (Woody Allen)

jueves, octubre 22, 2009

La década cero

Sigan algunos de los mejores momentos musicales de la década que termina, a razón de un momento por día, en La Década Cero.

"Let's Get Lost", de Bruce Weber. Persiguiendo sombras.

El primer recuerdo que tengo de Chet Baker es un póster con una de aquellas célebres fotos de William Claxton. Estábamos haciendo el tonto en casa de una amiga y uno de mis colegas grababa una y otra vez improvisaciones (de monólogo de humor) diciendo "William Claxton". "Chet Baker". ¿Habría existido Chet Baker sin William Claxton? O, más aún, ¿habría existido William Claxton sin Chet Baker? ¿Habría existido Toulouse-Lautrec sin Jane Avril, y viceversa? ¿Se habría atrevido Bruce Weber a hacer "Let's Get Lost" sin la existencia previa del icono Baker creado por Claxton, el joven trompetista de jazz como símbolo de una América joven y cool, como otro James Dean que, en forma de aquellos humeantes retratos en blanco y negro, parecía permanecer tan inmarchitablemente bello como un tiempo pasado?

Bruce Weber comienza "Let's Get Lost" entrevistando precisamente a Claxton. Parte del mito de aquel joven Baker como referencia para ver con mejor perspectiva su propio retrato. Aquella belleza es posteriormente filmada por Weber en su decadencia, casi construyendo una convulsa (y también un poco perra) elegía en vida, aunque la muerte del músico está muy próxima. Como si Weber fuese consciente de que estaba captando las últimas imágenes de Baker, meses antes de que se tirase por la ventana de un hotel en Amsterdam. Envejecido y arrugado, derrotado, drogadicto y culpable, Baker se muestra como el retrato real de Dorian Gray, el rostro del cuadro, mientras que el joven que selló su pacto con el Diablo sigue correteando en las viejas imágenes, en las fotos de William Claxton, o rodeado de coches y chicas mientras disfruta el sol californiano de los inmarchitables años 60.

Como en "El perseguidor" de Julio Cortázar, en películas como "El hombre del brazo de oro", "Bird" o "Alrededor de la medianoche", la belleza y la turbiedad de la edad dorada del jazz despiertan una inevitable fascinación. Como si esa persecución casi obsesiva de lo que hay más allá de la racionalidad, esa búsqueda de la belleza absoluta, de una nota invisible que quede suspendida en el tiempo y lo colapse todo, fuese unida a la degeneración física y psicológica del individuo que efectúa esa búsqueda. Y, más aún, de todo el entorno que le rodea. Porque "Let's Get Lost", además de esas otras obras citadas, no habla de jazz, o no solamente: hablan del gran engaño que supone pensar que la obtención de las más altas cotas de belleza en el arte nos harán mejores personas, que lo sublime nos hará felices, tanto a nosotros como a la gente que queremos. Que componer o interpretar el tema más hermoso del mundo te exculpará de ser el mayor de los hijos de puta. Es como pensar que Dios y el Diablo son diferentes y contrarios, cuando esta película demuestra lo fraudulento de esa idea.

Pero al final, Chet Baker sólo es una excusa para que el también autor del videoclip de
"Being Boring", de Pet Shop Boys, refleje en forma de poema visual su visión nostálgica de la juventud antes de ser perdida, de aquel tiempo en que, como dice la canción, "we were never holding back or worried that time would come to an end".

Una visión de lo perdido que se hace necesaria y complementaria del demoledor retrato de la persona/artista consumido por la vida y los errores, frágil y vulnerable en el que parece su lamento final, su epitafio, cuando Weber le filma interpretando "Almost Blue" de Elvis Costello:

"Almost blue/ Almost doing things we used to do/ There's a girl here and she' s almost you/ Almost all the things that your eyes once promised/ I see in hers too/ Now your eyes are red from crying.
Almost blue/ Flirting with this disaster became me/ It named me as the fool who only aimed to be.
Almost blue/ It's almost touching it will almost do/ There's a part of me thats always true...always/ Not all good things come to an end now it is only a chosen few/ I've seen such an unhappy couple
Almost me/ Almost you/ Almost blue".


Almost Blue

"Let's Get Lost" está todavía en algunos cines españoles, donde se ha estrenado veinte años después. El 18 de noviembre sale a la venta en DVD en edición deluxe.


Frases del día: "Sé fiel hasta la muerte" (Apocalipsis, 2, 10)/ "O Make Me A Mask" (Dylan Thomas) (utilizadas como prefacio de "El perseguidor" por Julio Cortázar)

miércoles, octubre 21, 2009

"Moon", de Duncan Jones. ¿Estamos solos en la galaxia, o acompañados?

El debut como director de Duncan Jones (que es el hijo de David Bowie, ya lo he dicho, y a partir de ahora es un dato irrelevante) recupera y actualiza el tono existencialista y filosófico que tenía el cine de ciencia ficción antes de que "La guerra de las galaxias" lo cambiara todo en 1977. Tres son las referencias más evidentes: "2001", "Solaris" y "Naves misteriosas": películas a ritmo pausado en las que no hay que matar a marcianitos y que se plantean grandes preguntas sobre la condición humana desde la óptica del aislamiento en la infinitud del espacio.

La alienación, la soledad, los problemas de identidad y la paranoia asolan a Sam Bell/ Sam Rockwell, un trabajador por cuenta ajena para una empresa minera, Lunar Industries, que busca energía limpia para la Tierra en el satélite. Allí, confinado en una base con la única compañía de un robot llamado Gerty (que es como HAL 9000 pero con emoticonos y la voz de Kevin Spacey) apura sus últimos días de contrato mientras echa de menos el contacto humano con su esposa y su hija..., hasta que algo se complica.

"Moon" juega con elementos conocidos de este tipo de cine -y no lo disimula-, pero altera ligeramente su enfoque para no caer en el cliché y mantener la opción sorpresa, en una maniobra claramente posmoderna que, además, gana peso con su abrupta combinación de drama e ironía. En este último aspecto, me resulta muy gracioso que la canción que suena cada mañana en el despertador de Sam sea "I Am The One And Only", de Chesney Hawkes. Es ingeniosa la truculencia a la hora de articular la trama, aunque quizá la mayor pega es que llega un momento, en cuanto se produce el primer quiebro y se ponen sobre la mesa las cartas de lo que está sucediendo, en que el interés y la intriga decaen. Por otro lado, el aliento trágico del desencuentro espacio-temporal de Sam y su esposa llega a emocionar por momentos, pero no toda la película alcanza el mismo nivel de conexión con los sentimientos del protagonista (o quizá es que, simplemente, yo no tenía un buen día o no lo suficientemente malo).

Pero también es especialmente reseñable el papel de la macro empresa Lunar Industries como enemigo invisible, la gran villana de la película, cuyos responsables nunca se ven pero que comete las atrocidades más impensables mientras se anuncia en tv con cara paródicamente amable. No es tampoco nada novedoso, pero adquiere una relevancia muy actual (¡y creíble!) para conectar esta distopía con los tiempos actuales. Y magnífica, por cierto, la banda sonora, ingrávida y dramática, de Clint Mansell, que es todavía superior a la que hiciese para "Requiem por un sueño", de Darren Aronofsky.

Canción del día:
"You're A Target" (No Age)

Frase del día: "Las buenas cosas son las que no funcionan nunca ni tienen utilidad. El amor, por ejemplo, es completamente inútil"

martes, octubre 20, 2009

¡Haçienda somos todos!

Justo cuando escribía la entrada anterior me llegaba la noticia bomba del año. No es ninguna inocentada: Sónar 2010 se celebrará simultáneamente en Barcelona y A Coruña.
Razón,
aquí.

Memorias de Madchester

Mientras escribía este texto me volvieron irremediablemente a la cabeza bastantes recuerdos de mi paso por Manchester y The Haçienda. Fue en el ya lejano verano de 1996, aprovechando una beca para hacer un curso de inglés que me había dado la universidad. Mi mitomanía eligió Manchester como destino para ver qué había de cierto en la arquitectura y el aire que respiraban tantos ídolos musicales.

E, irremediablemente, uno de los objetivos principales fue acudir al Haçienda, aún sin saber que apenas le quedaba un año de vida antes de cerrar para siempre y ser demolido. Recuerdo perfectamente aquel edificio de ladrillo rojo en Withworth Street West y una foto que le hice a su mítica placa de FAC 51 (luego la pegaría en uno de los números de mi fanzine de entonces, "El vómito de las ninfas"). Por dentro, sin embargo, ya había sido ligeramente reformada: aunque la estructura interior debía ser la misma, ya no conservaba aquella decoración rayada inspirada por
Peter Saville.

Debí ir como tres o cuatro noches, siempre solo, aunque en una de ellas acabé coincidiendo con algunos de mis compañeros de clase orientales. Aparte del aura mítica, tampoco encontré aquellas exaltadas vibraciones de las que se habla en "24 Hour Party People". Quizá no elegí las noches adecuadas o, simplemente, no era la época adecuada. El legado "Madchester" no estaba por entonces tan reivindicado como lo está siendo ahora (hace poco leí que ahora incluso el tipo de Inspiral Carpets hace de guía en una ruta para turistas por los lugares míticos de la música de la ciudad) y la escena británica, en plena eclosión de la segunda división del britpop, vivía un momento bastante aburrido.

No recuerdo a ninguna de las bandas emergentes a las que vi tocar en la segunda sala, habilitada para conciertos (The 5th Man), excepto a unos tales Solar Race que eran tipo Hole. Vi bailar a un clon de Morrissey al son de "The Last Of The Famous International Playboys" y, como momento de mayor bajonazo, que un DJ pinchara "Are You Gonna Go My Way" de Lenny Kravitz.

Como suelo decir siempre, tus deseos muchas veces se acaban cumpliendo, pero casi siempre se cumplen tarde. Llegué tarde al Haçienda, pero aún llegué a tiempo. De matar un mito (otro más) y de hacer aquella foto de un lugar que ya no existe.

Entretanto, Peter Hook a explotar su legado mientras le dure.
Aquí, un extracto del libro con sus diez momentos favoritos.

Canción del día:
"I Can Be A Frog" (The Flaming Lips)

Frase del día: "El punk es amor" (Nina Hagen)